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martes, 16 de junio de 2015

¿Cuál era la «planificación económica» de China en 1965 según el maoísta Charles Bettelheim?

Charles Bettelheim con Chou En-lai, en una visita del primero a China

«A las ilusiones sentimentales y a las lucubraciones antimaterialistas propagadas todavía actualmente por ciertos «marxistas-leninistas» respecto al «carácter socialista de China de Mao  Zedong» y del carácter «a pesar de todo socialista» y hasta «antiimperialista» de China actual, respondemos: ¿sobre qué criterios podemos afirmar que China mantiene los principios de una economía «planificada»? ¿Sobre los criterios que solamente ella ha aplicado? ¿Los ataques imperialistas son una manifestación del imperialismo de una oposición al «socialismo» en ese país o más bien una rivalidad interimperialista con él? ¿En efecto, para las potencias imperialistas, no es cierto que para ellos el carácter «socialista» de estos países «persiste» a la hora de referirse a ciertos rivales imperialistas hasta que éstos se hayan reducido al estado de una neocolonia, como fue el caso de la Unión Soviética socialimperialista?

En la obra de autoría múltiple: «La construcción del socialismo en China» de 1965, los revisionistas prochinos insisten en:

«La necesidad de la división socialista del trabajo». (Charles Bettelheim, Jacques Charrière, Hélène Marchisio; La construcción del socialismo en China, 1965)

Rechazando el lema «basarse en las propias fuerzas».

En efecto para ellos, en este lema:

«Uno de los límites generalmente reconocidos de la validez de estas palabras y orden es la admisión explícita de la apelación al recurso necesario del comercio internacional, como un medio para obtener condiciones más favorables sí mismo cuando se producen productos específicos [dícese de: especialización, monocultivo, etc., ver la explicación siguiente de Vincent Gouysse - Anotación de Bitácora (M-L)]». (Charles Bettelheim, Jacques Charrière, Hélène Marchisio; La construcción del socialismo en China, 1965)

He aquí cómo bajo un disfraz de bajo un límite, se rechaza el axioma de «basarse en las propias fuerzas». Esta afirmación no tiene otro propósito que esconder el tomar prestado «los generalmente reconocidos» pensamientos del arsenal ideológico del libre comercio del siglo XIX, según la cuál la riqueza aumenta con la especialización. Si esta verdad es por alguien «generalmente reconocida» , es sólo por los economistas burgueses-revisionistas que tratan de eludir el hecho de que la división internacional del trabajo no debe influir en la esfera de producción de los medios de producción, de lo contrario perpetua las relaciones de explotación.

¡Convencidos de las virtudes de la libre operación de la ley del valor, al igual que sus homólogos revisionistas –titoistas, jruschovistas, cubanos, etc.– los revisionistas chinos y los elementos prochinos imaginan la economía «socialista» como una especie de «economía planificada», a la vez «descentralizada y autogestionada»! Los revisionistas prochinos estimando la «especificidad» del «socialismo chino» llegaron a la constatación de  que la economía planificada «ahogaba la iniciativa». Esta «especificidad» es común a muchos revisionistas. Los revisionistas prochinos, si hubieran querido ser honestos tendrían que haber admitido que esta fobia a la economía planificada no era precisamente una «especificidad» de los «comunistas chinos»: los ideólogos burgueses [véase la obra de Hedrick Smith: «Los rusos» de 1976, para entender esto que decimos - Anotación de V. G.] comúnmente equiparan el capitalismo de Estado monopolista de los países revisionistas-burgueses a una especie de «economía planificada». Para ellos la «economía planificada» es sinónimo de «excesivo centralismo» y «burocracia» que «ahoga la iniciativa» y «obstaculiza el progreso». Los revisionistas prochinos reconocieron abiertamente que en China:

«La empresa no recibe ya cifras de control moralmente imperativas». (Charles Bettelheim, Jacques Charrière, Hélène Marchisio; La construcción del socialismo en China, 1965)

Como sí lo era en la Unión Soviética bajo Stalin, dejando a las empresas una total:

«Autonomía de gestión». (Charles Bettelheim, Jacques Charrière, Hélène Marchisio; La construcción del socialismo en China, 1965)

Y una:

«Gran libertad en la puesta en ejecución de los medios de producción». (Charles Bettelheim, Jacques Charrière, Hélène Marchisio; La construcción del socialismo en China, 1965)

La falta de «control central» y la:

«Ausencia de publicación de estadísticas globales de producción e inversión». (Charles Bettelheim, Jacques Charrière, Hélène Marchisio; La construcción del socialismo en China, 1965)

También sería admitida por los partidarios del revisionismo chino, quienes confesarían a demás:

«En las condiciones actuales, la ausencia de un plan quinquenal». (Charles Bettelheim, Jacques Charrière, Hélène Marchisio; La construcción del socialismo en China, 1965)

¡Durante todo el período de 1949-1965!

En el compilado: «Cinco conversaciones con economistas soviéticos», Stalin hizo hincapié en la necesidad de la economía planificada como se refleja en el informe de discusión con los economistas del 29 de enero de 1941:

«Mientras que en nuestras empresas del sistema se unen sobre la base de la propiedad socialista. La economía planificada no es algo que queramos, es una obligación, de lo contrario todo se vendría abajo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Cinco conversaciones con economistas soviéticos, 1941-1952)

A esto, agregó que en cuanto a los principales objetivos de la planificación:

«El primer objetivo es planificar de una manera que se garantice la independencia de la economía socialista del cerco capitalista. Esto es obligatorio y es lo más importante». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Cinco conversaciones con economistas soviéticos; 1941-1952)